| Uña
sana, paso firme
Por Maria Elena Castro
Fisioterapista y Podóloga
de la Asociación Colombiana de Diabetes, Bogotá
La uña protege el dedo de lesiones.
El cuidado e higiene de las uñas previene complicaciones de los
pies. Ante cualquier cambio que ocurra en los pies acuda al especialista
Las uñas, al igual que la caparazón
de una tortuga, cumplen con la función de proteger los dedos porque
evitan que se lesionen por golpes, heridas, cortaduras o pinchazos que
pueden infectarse y convertirse en un dolor de cabeza para las personas
con diabetes. El problema es que en ellos la recuperación o cicatrización
de las heridas es más lenta si hay altos niveles de azúcar
en la sangre.
Una higiene adecuada y rutinaria de los
pies, incluyendo las uñas, así como estar pendiente a diario
de ellos puede prevenir lesiones de las que muchas veces no nos damos cuenta
a tiempo y que se nos pueden complicar.
Más adelante se mencionarán
algunos cambios que sufre la uña y que debemos tener presentes como
signos de alerta. También se presentarán consejos prácticos
que es preciso convertir en una rutina diaria.
La uña: compañera inseparable
que evita accidentes
Las uñas son una prolongación
de la piel y sus células son empujadas de abajo hacia arriba haciendo
que crezcan desde la raíz hacia afuera. Al llegar a la superficie
del dedo estas células se aplanan y se convierten en una capa córnea
(dura) que se denomina uña. Otros componentes aledaños a
la uña son el lecho ungueal, la lúnula y la cutícula.

Componentes de la uña:
1. Uña. 2. Lecho ungueal. 3.
Lúnula. 4. Cutícula.
Casi siempre nos preguntamos, ¿cuánto
crecen las uñas?. Pues bien, las uñas de los pies crecen
alrededor de 0.5 milímetros cada diez días.
A continuación encontrará
los cambios y las alteraciones que pueden sufrir las uñas y que
nos deben poner alerta si sufrimos de diabetes.
Debilidad o engrosamiento. La causa
de la debilidad o del engrosamiento de la uña obedece a la mala
circulación, a la falta de nutrientes o al uso de zapatos apretados.
“Uñero” o uña encarnada.
El uñero es una inflamación dolorosa de la piel a los lados
de la uña. Aparece con mayor frecuencia en el dedo grande y puede
infectarse.
Hongos. El hongo puede aparecer
porque la persona anda descalza, tiene exceso de humedad en los pies, frecuenta
las piscinas o los baños compartidos y porque tiene baja sus defensas.
En algunos casos los hongos son tan agresivos que pueden llegar al hueso
agravando notoriamente el estado del pie porque aparece la gangrena, e
incluso en casos extremos puede requerirse la amputación.
Tenga en cuenta que el hongo se reconoce
porque aparecen cambios en el color y en la forma de la uña, o porque
se presentan, a lo largo de la uña, canales que empiezan desde la
punta hasta la raíz..
Deformación. La deformación
se debe al crecimiento anormal de la uña por lesiones (golpes) en
el lecho ungueal o a la infección por hongos; igualmente puede verse
deformada por enfermedades como la psoriasis, la artritis, algunas
deficiencias hormonales o la anemia.
Existen varios tipos de deformación:
Uña en cuchara: se trata de
un hundimiento de la uña en la parte central con elevación
de los bordes. Una de las causas es la deficiencia de hierro.
Puntos blancos: es la formación
de espacios de aire entre las células de las uñas como consecuencia
de algún trauma, por ejemplo un golpe.
Hematomas (uñas moradas o negras):
son la acumulación de sangre debajo de las uñas por golpes,
por el uso de zapatos apretados o por recibir alguna pisada fuerte.
Desprendimiento: es el levantamiento
de la uña de su lecho ungueal debido principalmente a infecciones,
traumas y hongos.
Cuidados generales
La higiene y el cuidado rutinario de las
uñas se convierten en la mejor herramienta para prevenir cualquier
complicación del pie en la persona con diabetes. Esto debe hacerlo
preferiblemente un profesional en un centro especializado. Las personas
dedicadas a este trabajo se llaman podólogos.
A continuación encontrará
algunos cuidados que debe proporcionar rutinariamente a las uñas:
1. Manténgalas aseadas y enteras.
2. Córtelas o preferiblemente límelas
en forma recta y al nivel de la yema de los dedos.
3. Séquelas bien. No permita que
estén húmedas. De ser posible pase sobre ellas un secador
en frío.
4. Aplique una pequeña cantidad
de crema alrededor de cada una de ellas para evitar la resequedad.
5. En lo posible no use esmalte ni quitaesmalte
porque se debilitan.
6. No las trate por sí mismo si
se encuentran encarnadas: acuda al podólogo.
7. Revíselas a diario: cualquier
cambio que observe consúltelo con el médico o con el podólogo.
8. Use zapatos amplios, cómodos
y suaves.
Por último recuerde que las uñas
son la protección de los dedos; por lo tanto se deben mantener en
buenas condiciones, realizándoles el cuidado diario descrito anteriormente.
Así evitará la aparición de la temida complicación
del pie diabético.
Pida cita periódica al podólogo
para que le suministren los cuidados necesarios a las uñas y a los
pies en general.
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