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NUTRICIÓN
“Dime qué comes y te diré
cuánto vivirás”
Una dieta que contenga
las proporciones recomendadas de los principales elementos que conforman
la alimentación (carbohidratos, proteínas, grasas, fibra,
vitaminas, minerales y agua) contribuye a que el diabético mantenga
niveles óptimos de glucemia en sangre, pueda prevenir las hipoglucemias,
y a largo plazo evite las complicaciones de la enfermedad.
Por Claudia Gamboa Oliveros
Nutricionista- dietista,
Universidad Javeriana
Nutricionista y Educadora
en Diabetes de la Asociación Colombiana de Diabetes
Bogotá, DC
“Doctora: ¿porqué
me pone a comer todo ese pasto si yo siempre me comía mis sancochitos
y mis carnes con el gordito rico y nunca me pasó nada? Apenas ahora
a mis 60 años es que me dijeron que tenía diabetes! Nunca
antes había sentido nada. De vez en cuando me cansaba un poco porque
estoy subidita de kilos, pero no más. Por eso no hago ejercicio”.
Frases como la anterior son
comunes en el consultorio. Esta persona sin darse cuenta, estaba dando
la clave por la cual se volvió diabética: la obesidad, los
malos hábitos de alimentación y el sedentarismo. Si la persona
come mucho y se engorda puede adquirir con más frecuencia una diabetes
que una con peso normal.
El llevar una alimentación
sana desde el nacimiento puede evitar la aparición de algunas enfermedades
en el futuro. He aquí el motivo del título de este artículo:
“Dime qué comes y te diré cuánto vivirás”.
Un estilo de vida saludable,
para prevenir la aparición y la evolución de las complicaciones
agudas y crónicas de la diabetes, requiere entre otras cosas aprender
y seguir unas recomendaciones nutricionales específicas que se ajusten
al estilo de vida, a la capacidad económica, a los hábitos
y a los gustos y preferencias alimenticias de cada uno.
¿Qué gano
con alimentarme bien?
A continuación verá
porqué la persona con diabetes se beneficia si se alimenta adecuadamente:
-
Le ayuda a tener cifras de glucosa
sanguíneas lo más cercano posible a lo normal, cuando además
logre hacer un equilibrio entre el consumo de alimentos, la práctica
de ejercicio físico y la utilización de medicamentos o insulina
si los necesita.
-
Le puede prevenir la aparición
de las complicaciones agudas (cetoacidosis y estado hiperosmolar) al evitar
elevaciones marcadas de la glucosa en sangre (hiperglucemia).
-
Igualmente le previene la aparición
de hipoglucemias (bajas de azúcar en sangre).
-
Le contribuye a alcanzar niveles
óptimos de lípidos (colesterol o triglicéridos) para
prevenir enfermedades cardiovasculares.
-
Le sirve para lograr o mantener
el peso adecuado dependiendo de su contextura física, edad y actividad.
Se dice, y con mucha razón,
que la “dieta” del diabético es la más sana y, por lo tanto,
la que deberían hacer todas las personas con o sin diabetes.
Un poco de cada nutriente
Aunque no se pretende hacer
un tratado de nutrición, enseguida se explicarán algunas
características de cada uno de los nutrientes y de su importancia
para el organismo.
Proteínas
Un aporte adecuado de proteínas
es necesario para lograr un crecimiento y desarrollo normal y para asegurar
la reposición de tejidos. Estas se encuentran en las carnes de res,
pollo y pescado, en los productos lácteos como el queso, los yogures,
y la leche misma; en huevos, y en garbanzos, lentejas, fríjoles
y maní, entre otros.
Como recomendación
especial se le sugiere a las personas seleccionar carnes magras.
Del total de calorías
que se consumen en un día, las proteínas debe aportar aproximadamente
el 15%
Carbohidratos
Los carbohidratos son los
proveedores más importantes de energía de rápido empleo,
los nutrientes más abundantes en la naturaleza y los que se consumen
en mayor cantidad (aproximadamente el 55% de las calorías de un
día). Después de su digestión una parte se convierte
en glucosa para formar energía y la otra se almacena en forma de
triglicéridos.
Dependiendo de su absorción
se conocen dos tipos diferentes: 1) los carbohidratos que se absorben rápidamente
como el azúcar, la panela, la miel, y los alimentos preparados de
éstos como helados, postres, dulces etcétera. Deben restringirse
en las personas que tienen diabetes porque aumentan rápidamente
la glucosa en sangre; y 2) los carbohidratos que se absorben lentamente
como la avena, el arroz, la cebada, el maíz, y los productos elaborados
por éstos como el pan, las galletas, la arepa y las pastas, los
tubérculos como la papa, la yuca y el plátano y, por último,
los que están en las leguminosas como el fríjol, la lenteja
y el garbanzo. La cantidad y tipo de carbohidratos que ha de consumir
un diabético deben en lo posible ser indicados por un profesional
de la salud, preferiblemente una nutricionista.
Grasas
Las grasas son la fuente
más concentrada de energía, recubren todo el cuerpo protegiéndolo
del frío, contienen vitaminas A, D, E, K y por sus características
sensoriales dan sabor, aroma y textura a los alimentos.
Se recomiendan las grasas
de origen vegetal tales como los aceites derivados del girasol, la oliva,
y la soya, y las grasas provenientes del pescado porque favorecen la disminución
del colesterol en la sangre.
Por el contrario las grasas
saturadas presentes en la mantequilla, crema de leche, carnes gordas, preparaciones
fritas, no se aconsejan porque favorecen el aumento del colesterol sanguíneo
y pueden contribuir a la aparición de ateroesclerosis o depósitos
de grasa en la pared de las arterias.
Fibra
Algunos alimentos son ricos
en “fibra” que desde el punto de vista de composición son carbohidratos
tan complejos en su estructura que poco o nada se absorben.
La fibra se puede clasificar
en soluble e insoluble. La primera forma parte de la estructura de las
frutas, vegetales, cereales y leguminosas. También se le llama “fibra
dietaria” y contribuye a disminuir y a regular los niveles de colesterol,
glucosa e insulina en sangre. La insoluble, como el salvado, puede ayudar
a prevenir o corregir el estreñimiento, la diverticulosis
del colon, las hemorroides y algunos tipos de cáncer del aparato
digestivo.
Para aprovechar la fibra
contenida en las frutas, se recomienda que éstas se consuman completas,
o en porciones y no en jugos. La cantidad de estos alimentos ricos en fibra
debe ser discutido con la nutricionista.
Vitaminas y minerales
Las vitaminas y los minerales
regulan procesos vitales para las células, son indispensables para
el crecimiento normal, para tener una buena visión, para mantener
una piel saludable, para el correcto funcionamiento del sistema nervioso
y, en fin, para evitar muchas enfermedades. Se encuentran principalmente
en las frutas y en las verduras. Es bueno señalar que si una persona
come en forma adecuada no requiere consumir tabletas de vitaminas. De hecho,
muchas personas consumen exceso de vitaminas en preparados comerciales
con la intención de mejorar muchos síntomas de la diabetes;
lo mejor es hacer un adecuado control de la diabetes!. La prescripción
de vitaminas extra consúltela con su médico.
Agua
Del peso total del cuerpo
humano, el 60 a 70% es agua, dependiendo de la edad. El agua se requiere
porque sirve de vehículo de todos los procesos metabólicos.
Se recomienda consumir de
seis a ocho vasos de agua al día, excepto en las personas que padecen
enfermedades cardíacas o renales a los cuales se les hace restricción
de líquidos.
Alcohol
La ingesta de bebidas alcohólicas
se debe evitar porque pueden producir hipoglucemias, sobre todo si la persona
toma medicamentos o se aplica insulina.
Igualmente se debe suprimir
su consumo en caso de presentar triglicéridos altos, problemas hepáticos,
renales o neuropatía.
Edulcorantes o endulzantes
no calóricos
Para endulzar los alimentos,
los edulcorantes no calóricos son los elegidos porque no afectan
el nivel de azúcar en la persona diabética, ayudándola
a lograr un peso saludable y permitiéndole disfrutar de sus comidas
favoritas.
El consumo de edulcorantes
o endulzantes no calóricos es aprobado por entidades de salud ya
que se han hecho estudios de gran importancia científica que demuestran
que no tienen ningún problema para el ser humano cuando se consumen
a las dosis recomendadas.
Alimentación en
familia
Los hábitos alimenticios
que condujeron a que una persona se haya vuelto diabética generalmente
son los mismos de toda su familia. Por tanto, se debe hacer toda una educación
alimenticia a todos para que se pueda prevenir la diabetes en los otros.
Además, es importante que toda la familia colabore con la dieta
del diabético puesto que si los demás persisten con los viejos
hábitos de alimentación, van a estarlo antojando de comidas
que no puede consumir. En resumen, las comidas deben prepararse igual para
todos; con esto, el diabético puede lograr su control metabólico
y los demás familiares pueden prevenir la aparición de la
diabetes.
Papel de la nutricionista
El diabético debe
en lo posible ser manejado por un grupo multidisciplinario de profesionales
dedicados a esta enfermedad. La nutricionista juega un papel primordial
pues además de suministrarle su “dieta” acorde con las condiciones
particulares de cada individuo, es también educadora en muchos aspectos
de la enfermedad y le ayuda a balancear los hábitos alimenticios
con el ejercicio físico y la toma de los medicamentos si los tiene
prescritos. El objetivo último es prevenirle la aparición
de las complicaciones y mejorar la calidad de vida del diabético. |