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EDUCACIÓN
Un diabético en
la familia
Un miembro de la familia diabético
exige que se investigue qué otro puede padecer la enfermedad. El
sobrepeso y la obesidad pueden precipitarla. El cambio de hábitos
nutricionales y de ejercicio en el entorno familiar pueden prevenir la
enfermedad en los otros.
Por Claudia Villegas M.
Médico de familia
Armenia
Cuando un miembro de la familia resulta
con diabetes, esto debe ser motivo de alerta, ya que si se trata por ejemplo
de uno de los padres, o de un hermano, la posibilidad de que otro miembro
(un hijo o hermano) resulte con diabetes se aumenta considerablemente,
debido a que la diabetes puede tener una tendencia familiar; entonces es
hora de revisar si los demás familiares tienen exceso de peso (el
sobrepeso constituye también un factor de riesgo para el desarrollo
de diabetes), si están haciendo suficiente ejercicio, y cuál
es su nivel de azúcar en sangre, pues la diabetes es una enfermedad
que generalmente no ocasiona ningún síntoma y una manera
de descubrirla es midiendo el azúcar en la sangre (glucemia).
Más que recomendaciones
Las recomendaciones para la alimentación
y el ejercicio que los médicos le hacemos a nuestros pacientes diabéticos,
en realidad buscan una manera más saludable de comer, y no es exagerado
afirmar que la dieta del diabético: rica en verduras y frutas, pero
moderada en proteínas, harinas y grasas, constituye en realidad
la forma más sana de comer que, en general, o con pocas variaciones,
podría ser adoptada por los demás miembros de la familia,
sobre todo si tienen sobrepeso.
Así pues, cuando un miembro de familia
resulta con diabetes, el resto está en riesgo de padecerla también
y, por lo tanto, todos deberían recibir asesoría profesional
para hacer ajustes en su alimentación y empezar a hacer ejercicio
de manera regular, de acuerdo con sus posibilidades según edad y
estado de salud, tratando de mantener un ritmo de vida más activo
para lograr un peso adecuado que les permita evitar el desarrollo
de la diabetes en los años siguientes; de paso estarían
apoyando a la persona con diabetes en el cumplimiento de su plan
de alimentación y de ejercicio que son fundamentales para el buen
control de la enfermedad.
Definitivamente, ceñirse a un plan
de alimentación es más fácil si todos en casa comen
de manera similar; hacer ejercicio es más placentero si los demás
miembros de la familia nos acompañan; y estaríamos cumpliendo
así con una de las funciones básicas de la familia, cual
es la de lograr el crecimiento de todos sus miembros, esto es, lograr
entre todos un mejor nivel de salud. El apoyo, que de esta manera le ofrece
la familia entera al paciente diabético, influye de manera importante
para que él acepte la enfermedad, se esfuerce por controlarla, y
aprenda de los cambios positivos en el estilo de vida que impone una enfermedad
crónica como la diabetes.
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