DISCURSO DE APERTURA
DEL
PRIMER CONGRESO COLOMBIANO DE
DIABETES
La Federación Diabetológica Colombiana (FDC) asumió
el reto de organizar el Primer Congreso Colombiano de Diabetes y me honro
con la Presidencia de dicho evento por lo cual estaré eternamente
agradecido.
Asumir este reto ha sido para mi una tarea de gran responsabilidad,
no solo por la necesidad de realizar un congreso de la más alta
calidad científica, sino por la necesidad de realizar un evento,
donde la comunidad médica y otros profesionales de la salud, así
como los estamentos gubernamentales encargados de velar por la salud de
los colombianos, tomen conciencia de la magnitud del problema que se nos
avecina: la epidemia mundial de diabetes, la cual, nuestro país
ya está viviendo con cerca de 1.000.000 de pacientes, tan
solo comparable con problemas tan graves que aquejan la salud de nuestra
sociedad como el cáncer, la enfermedad aterosclerótica con
sus diversas manifestaciones, el SIDA, el paludismo y otras patologías
infecciosas y la desnutrición entre otras, que causan la mayor morbilidad
y mortalidad. La diabetes ahora se suma a estas enfermedades y posiblemente,
en las próximas décadas podría alcanzar la cima ya
que el crecimiento de su incidencia y la prevalencia es vertical como consecuencia
del aumento de la esperanza de vida, los hábitos alimenticios inadecuados,
el sedentarismo y la urbanización.
Por otro lado el costo médico de la atención en diabetes
es muy oneroso y Colombia no es la excepción, el presupuesto invertido
para la atención médica de estos pacientes en 1990 llegó
a 89.000 millones de pesos (11.1%) del presupuesto total para la atención
médica (3.87 del PIB). En la actualidad puede llegar a los 300.000
millones que en términos reales al tener en cuenta la devaluación
es una cifra un poco mayor a la de 1990.
Teniendo en cuenta lo anterior, junto con los comités
Organizador y Científico se diseñó un programa que
estuviese atractivo para cada uno de los asistentes al Congreso. Se pensó
en el médico general, en el médico internista, en los especialistas
en diabetes, endocrinología y en otras especialidades de la medicina
con temas compartidos; en profesionales de la salud no médicos,
como nutricionitas, enfermeras, psicólogos y educadores en diabetes.
También habrá sesiones especiales para pacientes.
Por considerar la educación en diabetes como algo primordial
en el tratamiento y recordando la frase del doctor Leo Krall de la Clínica
Joslin quien decía "que era el tratamiento mismo de la enfermedad",
cerca del 25% de las sesiones del congreso están dirigidas a
temas educativos. La presencia del señor Alcalde de la Ciudad de
Bogotá o de su representante, además de enaltecer nuestro
congreso, tiene un valor simbólico especial ya que él se
puede considerar como un defensor del proceso educativo como base esencial
para el progreso individual y de una sociedad que nos pueda
hacer la vida más amable. Cúantos de nosotros nos colocamos
en la actualidad el cinturón de seguridad al conducir nuestro vehículo
y antes no la hacíamos y cúantos no pisamos las cebras y
damos paso al peatón cuando nunca lo hacíamos. Esto se logró
después de que se nos hiciera entender la importancia
de vivir como seres civilizados.
Quizás las fallas ancestrales en la educación de nuestra
sociedad en las que primaban intereses mezquinos y particulares sobre intereses
comunitarios, sean las causantes de la mayoría de nuestros
problemas y buena parte del subdesarrollo y de la violencia que vivimos
tengan allí sus más profundas raíces.
Por eso no hay que temerle a la educación y ojalá cada
uno de nuestros pacientes lleguen a saber tanto o más que su médico
tratante, para que puedan sostener esta pesada carga que llevarán
el resto de su vida. Por eso es necesario prepararlos para que los conocimientos
adquiridos le permitan adaptarse a una forma de vivir, que les garantice
la mejor calidad, donde se puedan desarrollar integralmente como personas,
como profesionales, como cabezas de familia y puedan disfrutar de las cosas
buenas de la vida.
Por eso el lema de nuestro congreso, que se encuentra en el programa,
donde aparece una familia en primer plano, resaltada, sonriendo y expresando
felicidad. "La vida puede ser dulce, de nosotros depende" . De ¿quienes?
De los médicos y de los demás profesionales de la salud que
trabajan en diabetes, del gobierno quien tiene la obligación por
ley de crear, implementar y financiar programas de prevención y
atención. De esta manera se abrirá la posibilidad de
que nuestros pacientes puedan transitar el largo camino de la vida y lleguen
al final, ojalá acompañados con su pareja, cogidos de la
mano con la sensación de haberse realizado plenamente.
Queridos colegas: ese es el deber que tenemos con nuestros pacientes
diabéticos. Como decía Víctor Hugo: “La mayor felicidad
en la vida es la convicción de ser amados tal y como somos,
aún más, a pesar de lo que somos”. Nuestros pacientes tienen
derecho a ser felices.
Gracias .
Dr William Kattah C .
Presidente
Primer Congreso Colombiano de Diabetes
|