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Vol 2 Nro 4 Pag 1

TEMA PRINCIPAL
La diabetes tipo 2: ¿Se puede prevenir?
EDITORIAL
La prevención de la diabetes: ¿Una Utopía o algo extraordinario que se puede lograr?
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La diabetes tipo 2: ¿Se puede prevenir?
El diabético no debe fumar
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Organo de Difusión de la Federación Diabetológica Colombiana  * Volumen 2 * No 4 * Pág 1 *
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Aporte de los profesionales de la salud

La diabetes tipo 2: ¿Se puede prevenir?

Por Iván Darío Escobar Duque, MD
Presidente de la Federación Diabetológica Colombiana
Bogotá

La enfermedad se previene si se frena el sobrepeso, el sedentarismo y el tabaquismo. Si ya se tiene, debe llevarse un control óptimo para evitar las complicaciones y prevenir  mayor incapacidad.
La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica (de muchos años de duración) caracterizada por tener la glucosa (azúcar) elevada en la sangre y por afectar el metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas del organismo. Se produce por la deficiencia y/o por la resistencia a la acción de la insulina,  y conduce a una serie de daños causados por el exceso de azúcar en diferentes órganos tales como ojos, riñones, nervios periféricos y sistema cardiovascular, entre otros. 

Actualmente existen 150 a 160 millones de diabéticos en el mundo y se proyecta que para el 2025 sean 300 millones. En otras palabras, se dice que en 25 años se duplicará el número de afectados por la enfermedad.

 Varios estudios señalan que en Colombia cerca de un millón de personas (7% de los mayores de 30 años) padecen la enfermedad. Igualmente, se ha encontrado que cerca de la mitad de ellos no saben que tienen la enfermedad, situación potencialmente grave pues al tenerla y no saberlo, las complicaciones van ganando terreno. Es por esto que al momento del diagnóstico cerca de la mitad de las personas presentan algún tipo de complicación asociada con la diabetes tales como retinopatía, nefropatía, neuropatía, disfunción eréctil y enfermedad coronaria.

Ante tales evidencias, sólo queda por preguntarse: ¿Podremos parar esta epidemia? ¿Se puede prevenir la aparición de la diabetes en un individuo en particular? ¿Si ya se tiene la enfermedad, podrán evitarse sus complicaciones?  La respuesta a todas estas preguntas es sí; por supuesto, con algunas excepciones como veremos más adelante. 

Antes de proseguir, hay que aclarar que este artículo hace referencia a la prevención de la diabetes tipo 2 (DM2) y de sus complicaciones, que es la más frecuente (90 a 95% del total de diabéticos) y se presenta en las personas adultas, sobre todo asociada con la obesidad. La DM2 tiene una relación importante con la herencia y con la edad (que los médicos llamamos factores de riesgo no modificables porque no podemos hacer nada para cambiarlos) pero más con aspectos relacionados con el modo de vivir y los hábitos alimenticios de los individuos porque los conduce al sobrepeso u obesidad, asuntos que sí se pueden modificar o mejorar. 

En cambio sobre la diabetes tipo 1 (DM1) puede decirse que aún no hay forma de prevenir su aparición pero sí hay manera de controlarla y así evitar la aparición o progresión de las complicaciones que se parecen a las de la DM2. 

¿Cómo se previene?

Para “prevenir” la diabetes y sus complicaciones debe adoptarse un conjunto de acciones que eviten su aparición o progresión. Para efectos de delimitar estas acciones, se ha dividido la prevención en primaria, secundaria y terciaria. A continuación se describirá una por una.

Prevención primaria

Tiene como objeto evitar la aparición de la diabetes. Debe aclararse que la diabetes no aparece súbitamente y que tiene una “historia natural” que puede comenzar desde la vida intrauterina como se explicará más adelante.

Existen dos factores implicados en el origen de la diabetes: uno de ellos es la resistencia a la insulina (la persona tiene insulina pero no le actúa bien), y el otro es un “agotamiento” de las células beta del páncreas (las que producen la insulina). Inicialmente, la resistencia a la insulina logra ser “compensada” a través de una excesiva producción de insulina, y con esto se logra mantener normales los niveles de azúcar en sangre, pero llega el momento en que las células beta “ya no puedan dar más” y, a pesar de que están produciendo mucha insulina, ésta no logra descender los niveles de glucosa sanguínea y sobreviene la diabetes. 

Pero, ¿qué produce la resistencia a la insulina? Existen “genes” que predisponen a que un individuo tenga menos sensibilidad a la acción de su insulina, pero varios factores “externos” son los encargados de hacer más manifiesta esa resistencia a la insulina entre los cuales predominan la obesidad (principalmente cuando la grasa se acumula a nivel abdominal), el exceso de consumo de calorías (sobre todo de alimentos ricos en grasas), el sedentarismo y el tabaquismo. 

Y ¿qué produce el “agotamiento” de las células beta? Probablemente ellas tengan su legado genético acerca de cuánto es lo máximo que puedan trabajar pero esto puede ser modulado por factores externos o ambientales. Por ejemplo, se ha determinado que los niños que nacen con peso bajo son más frecuentemente diabéticos cuando adultos y la hipótesis para explicar esto es precisamente que las células beta de estos niños “desnutridos” en la vida intrauterina sufren una lesión que años más tarde se manifiesta porque no pueden responder a la “carga” que le impone la resistencia a la insulina. 

También se debe aclarar que la DM2 aparece inmersa dentro de un espectro de varias enfermedades que en su conjunto se denomina “síndrome metabólico”. Las otras entidades que conforman este síndrome son la hipertensión arterial, la dislipidemia (sobre todo hipertrigliceridemia y colesterol HDL bajo), la hiperuricemia y la microalbuminuria.

Este preámbulo es necesario para entender las acciones de intervención primaria que se proponen actualmente para prevenir la diabetes. No podemos, al menos por ahora, modificar los genes que modulan una mayor resistencia a la insulina, pero sí podemos intervenir aquellos factores externos que la amplifican como evitar la obesidad en los individuos enseñándoles hábitos alimenticios saludables (no comer en exceso) y estimular la actividad física, en lo posible todos los días, y suprimir el consumo de cigarrillo. La “desnutrición” intrauterina, podría disminuirse  a través de una adecuada nutrición de las embarazadas y de un control prenatal efectivo.

¿Qué estrategias podrían plantearse?

  1. Estrategias dirigidas a la población general. Éstas buscan evitar y controlar el establecimiento del síndrome metabólico como factor de riesgo tanto de diabetes como para las otras enfermedades que en su conjunto predisponen a padecer una enfermedad cardiovascular. Las acciones de prevención primaria deben ejecutarse no sólo a través de actividades médicas, sino también con la participación y compromiso de la comunidad y autoridades sanitarias, utilizando los medios masivos de comunicación existentes en cada región (radio, prensa, TV, etcétera). Puesto que la probabilidad de beneficio individual a corto plazo es limitada, es necesario que las medidas poblacionales de prevención sean proyectadas a largo plazo.
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