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La
diabetes tipo 2: ¿Se puede prevenir?
Por Iván Darío Escobar Duque, MD
Presidente de la Federación Diabetológica
Colombiana
Bogotá
La enfermedad se previene si se frena el sobrepeso,
el sedentarismo y el tabaquismo. Si ya se tiene, debe llevarse un control
óptimo para evitar las complicaciones y prevenir mayor incapacidad.
La diabetes mellitus (DM) es una enfermedad crónica (de muchos años
de duración) caracterizada por tener la glucosa (azúcar)
elevada en la sangre y por afectar el metabolismo de los carbohidratos,
grasas y proteínas del organismo. Se produce por la deficiencia
y/o por la resistencia a la acción de la insulina, y conduce
a una serie de daños causados por el exceso de azúcar en
diferentes órganos tales como ojos, riñones, nervios periféricos
y sistema cardiovascular, entre otros.
Actualmente existen 150 a 160 millones de diabéticos en el mundo
y se proyecta que para el 2025 sean 300 millones. En otras palabras, se
dice que en 25 años se duplicará el número de afectados
por la enfermedad.
Varios estudios señalan que en Colombia cerca de un millón
de personas (7% de los mayores de 30 años) padecen la enfermedad.
Igualmente, se ha encontrado que cerca de la mitad de ellos no saben que
tienen la enfermedad, situación potencialmente grave pues al tenerla
y no saberlo, las complicaciones van ganando terreno. Es por esto que al
momento del diagnóstico cerca de la mitad de las personas presentan
algún tipo de complicación asociada con la diabetes tales
como retinopatía, nefropatía, neuropatía, disfunción
eréctil y enfermedad coronaria.
Ante tales evidencias, sólo queda por preguntarse: ¿Podremos
parar esta epidemia? ¿Se puede prevenir la aparición de la
diabetes en un individuo en particular? ¿Si ya se tiene la enfermedad,
podrán evitarse sus complicaciones? La respuesta a todas estas
preguntas es sí; por supuesto, con algunas excepciones como veremos
más adelante.
Antes de proseguir, hay que aclarar que este artículo hace referencia
a la prevención de la diabetes tipo 2 (DM2) y de sus complicaciones,
que es la más frecuente (90 a 95% del total de diabéticos)
y se presenta en las personas adultas, sobre todo asociada con la obesidad.
La DM2 tiene una relación importante con la herencia y con la edad
(que los médicos llamamos factores de riesgo no modificables porque
no podemos hacer nada para cambiarlos) pero más con aspectos relacionados
con el modo de vivir y los hábitos alimenticios de los individuos
porque los conduce al sobrepeso u obesidad, asuntos que sí se pueden
modificar o mejorar.
En cambio sobre la diabetes tipo 1 (DM1) puede decirse que aún
no hay forma de prevenir su aparición pero sí hay manera
de controlarla y así evitar la aparición o progresión
de las complicaciones que se parecen a las de la DM2.
¿Cómo se previene?
Para “prevenir” la diabetes y sus complicaciones debe adoptarse un conjunto
de acciones que eviten su aparición o progresión. Para efectos
de delimitar estas acciones, se ha dividido la prevención en primaria,
secundaria y terciaria. A continuación se describirá una
por una.
Prevención primaria
Tiene como objeto evitar la aparición de la diabetes.
Debe aclararse que la diabetes no aparece súbitamente y que tiene
una “historia natural” que puede comenzar desde la vida intrauterina como
se explicará más adelante.
Existen dos factores implicados en el origen de la diabetes: uno de
ellos es la resistencia a la insulina (la persona tiene insulina pero no
le actúa bien), y el otro es un “agotamiento” de las células
beta del páncreas (las que producen la insulina). Inicialmente,
la resistencia a la insulina logra ser “compensada” a través de
una excesiva producción de insulina, y con esto se logra mantener
normales los niveles de azúcar en sangre, pero llega el momento
en que las células beta “ya no puedan dar más” y, a pesar
de que están produciendo mucha insulina, ésta no logra descender
los niveles de glucosa sanguínea y sobreviene la diabetes.
Pero, ¿qué produce la resistencia a la insulina? Existen
“genes” que predisponen a que un individuo tenga menos sensibilidad a la
acción de su insulina, pero varios factores “externos” son los encargados
de hacer más manifiesta esa resistencia a la insulina entre los
cuales predominan la obesidad (principalmente cuando la grasa se acumula
a nivel abdominal), el exceso de consumo de calorías (sobre todo
de alimentos ricos en grasas), el sedentarismo y el tabaquismo.
Y ¿qué produce el “agotamiento” de las células
beta? Probablemente ellas tengan su legado genético acerca de cuánto
es lo máximo que puedan trabajar pero esto puede ser modulado por
factores externos o ambientales. Por ejemplo, se ha determinado que los
niños que nacen con peso bajo son más frecuentemente diabéticos
cuando adultos y la hipótesis para explicar esto es precisamente
que las células beta de estos niños “desnutridos” en la vida
intrauterina sufren una lesión que años más tarde
se manifiesta porque no pueden responder a la “carga” que le impone la
resistencia a la insulina.
También se debe aclarar que la DM2 aparece inmersa dentro de
un espectro de varias enfermedades que en su conjunto se denomina “síndrome
metabólico”. Las otras entidades que conforman este síndrome
son la hipertensión arterial, la dislipidemia (sobre todo hipertrigliceridemia
y colesterol HDL bajo), la hiperuricemia y la microalbuminuria.
Este preámbulo es necesario para entender las acciones de intervención
primaria que se proponen actualmente para prevenir la diabetes. No podemos,
al menos por ahora, modificar los genes que modulan una mayor resistencia
a la insulina, pero sí podemos intervenir aquellos factores externos
que la amplifican como evitar la obesidad en los individuos enseñándoles
hábitos alimenticios saludables (no comer en exceso) y estimular
la actividad física, en lo posible todos los días, y suprimir
el consumo de cigarrillo. La “desnutrición” intrauterina, podría
disminuirse a través de una adecuada nutrición de las
embarazadas y de un control prenatal efectivo.
¿Qué estrategias podrían
plantearse?
-
Estrategias dirigidas a la población general. Éstas
buscan evitar y controlar el establecimiento del síndrome metabólico
como factor de riesgo tanto de diabetes como para las otras enfermedades
que en su conjunto predisponen a padecer una enfermedad cardiovascular.
Las acciones de prevención primaria deben ejecutarse no sólo
a través de actividades médicas, sino también con
la participación y compromiso de la comunidad y autoridades sanitarias,
utilizando los medios masivos de comunicación existentes en cada
región (radio, prensa, TV, etcétera). Puesto que la probabilidad
de beneficio individual a corto plazo es limitada, es necesario que las
medidas poblacionales de prevención sean proyectadas a largo plazo.
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