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Estrategias dirigidas a la población general.
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Estrategias dirigidas a la población que ya tiene los riesgos
de padecer diabetes. A este nivel se puede actuar así:
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Educación para la salud: ésta se hace a través de
folletos, revistas, boletines, etcétera.
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Prevención y corrección de la obesidad promoviendo el consumo
de dietas con bajo contenido graso, azúcares refinados y con alta
proporción de fibra.
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Estimulación de la actividad física.
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Precaución en la prescripción de medicamentos que puedan
producir diabetes como son los corticoides.
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Promoción de los hábitos de vida saludables porque si alguien
en la familia padece de diabetes, los otros tendrán el riesgo de
padecerla.
Prevención secundaria
El objetivo de la prevención secundaria es evitar la aparición
o retardar la progresión de las complicaciones. A este nivel
se supone que la persona es diabética y lo que se busca es evitar
que progresen las complicaciones tanto agudas (coma diabético e
hipoglucemia) como crónicas (daño en los ojos, riñones,
nervios, etcétera).
Varios estudios han demostrado que esto se logra con un control
óptimo de la diabetes llevando una dieta adecuada, implementando
el ejercicio, consumiendo los medicamentos que le ordena el médico
para controlar la enfermedad o aplicándose la insulina si se requiere,
asistiendo a las sesiones de educación programadas para las personas
con diabetes, realizando un monitoreo de sus glucemias con el uso de glucómetros,
y llevando una vida sana con el menor estrés posible.
Estos estudios también han demostrado que las personas que controlan
su presión arterial y sus niveles de lípidos en sangre también
pueden evitar o retardar la progresión de las complicaciones crónicas
de la diabetes.
Una persona puede ser diabética y no sentir síntomas por
muchos meses o años. Como no es posible hacer glucemias a toda la
población, se sugiere que se realice este examen a las personas
que tengan propensión a sufrirla, para detectarla a tiempo, antes
que las glucemias altas puedan dañar los diferentes órganos.
Varias estrategias son consideradas en la prevención secundaria,
tales como:
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Que las personas diabéticas sean incluidas en programas integrales
de atención manejados por grupos multidisciplinarios (médicos,
enfermeras, nutricionistas, educadoras, etcétera) para que se logre
el manejo óptimo de la enfermedad.
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Hacer campañas de detección de diabetes a personas que tengan
factores de riesgo para presentarla. La glucemia en ayunas es la prueba
más sencilla para hacer el diagnóstico de DM y se recomienda
que se realice cada tres años a los mayores de 45 años, y
una vez al año a las personas que tengan uno o más de los
factores de riesgo que se mencionan a continuación:
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Sobrepeso u obesidad.
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Familiares diabéticos en primer grado de consanguinidad.
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Procedencia rural y urbanización reciente.
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Antecedentes obstétricos de diabetes gestacional y/o de haber tenido
niños que al nacer pesaron más de 4 kilos.
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Menor de 50 años con enfermedad coronaria.
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Hipertenso con otro factor de riesgo asociado.
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Triglicéridos mayores de 150 mg/dl con HDL menor de 35 mg/dl.
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Alteración previa de la glucosa.
También es necesario realizar una glucemia a aquellos individuos
con síntomas sugestivos de diabetes tales como sed, mucha orinadera,
visión borrosa, pérdida de peso, entumecimiento, ardor o
dolor en la parte distal de las extremidades, disfunción eréctil,
cansancio y debilidad; marcada propensión a las infecciones,
y difícil cicatrización de las heridas. Retardar el diagnóstico
en ellos implica exponerlos al desarrollo de complicaciones agudas o crónicas
de la diabetes.
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Es necesario que todo paciente diabético se realice periódicamente
diversos exámenes o pruebas de laboratorio que son marcadores de
las complicaciones crónicas de la diabetes, tales como microalbuminuria
(para detectar nefropatía diabética), evaluación oftalmológica
anual, electrocardiograma, y chequeos frecuentes con su médico el
cual deberá indagar por síntomas de neuropatía diabética,
disfunción eréctil, o encuentre alteraciones en pies o disminución
de pulsos periféricos, entre otros. Igualmente se recomiendan otros
exámenes o valoraciones que escapan del objetivo de este artículo.
Prevención terciaria
El paciente diabético que ya presenta una o más complicaciones,
las intervenciones se harían para intentar retardar la progresión
de estas complicaciones, evitar la discapacidad funcional y social causada
por las etapas terminales de estas complicaciones (como insuficiencia renal,
ceguera, amputación, etcétera), rehabilitar al paciente discapacitado
e impedir la mortalidad temprana.
Las acciones requieren de la participación de profesionales especializados
en las diferentes complicaciones de la diabetes y el uso de medicamentos
e implementos especiales.
El sistema de salud actual propende por la promoción de la salud
y por la prevención de las enfermedades. La diabetes es uno de los
mejores modelos para lograrlo pues con esto evitamos los altos costos personales,
familiares, sociales y económicos que genera la enfermedad. Ahora
le toca a usted poner de su parte tomando conciencia de su estado real
de salud e iniciando cambios y acciones concretas en sus hábitos
de vida para que no padezca la enfermedad o, si ya la tiene, se controle
adecuadamente para que las complicaciones no lo cojan fuera de base.
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Nota del autor: Apartes de este artículo
fueron enviados a publicación a la revista Bienestar, de la organización
Sánitas Internacional
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