| El
diabético no debe fumar
Fumar: continúa
la epidemia
Por Silvia Chahín
Ferreyra
Endocrinóloga
pediatra y de la adolescencia
Miembro de la Asociación
Colombiana de Endocrinología Pediátrica y de la Federación
Diabetológica Colombiana, Bogotá
| Fumar puede causar cáncer
de pulmón y otras enfermedades cardiovasculares, pero además
en el diabético afecta los niveles de glucosa haciendo más
difícil el control de la enfermedad. |
Si para cualquier persona el cigarrillo
es malo para la salud, para el diabético es un arma de doble filo.
Por un lado produce todos los daños ya conocidos y por otro altera
notoriamente el control de la enfermedad. A continuación veremos
los motivos por los cuales nos sustentamos para decirle a los pacientes,
sobre todo a los adolescentes, que el hábito del tabaquismo le puede
costar muy caro.
Fumar incrementa sustancialmente el riesgo
de adquirir cáncer de pulmón, bronquitis crónica y
enfermedades cardiovasculares en cualquier persona. Tener diabetes implica
por sí mismo un mayor riesgo de tener enfermedades cardiovasculares
como arteriosclerosis y ataques cardíacos; eso significa que en
diabetes el riesgo es siempre acumulativo. Estudios científicos
en personas diabéticas demuestran que el fumar les incrementa el
riesgo de enfermedad renal, daño visual, úlceras en los pies,
amputaciones de miembros y ataques cardíacos.
Otros estudios en adultos diabéticos
confirman que el riesgo de morir prematuramente es el doble que en las
personas con diabetes que no fuman. Uno de cada dos fumadores morirá
de enfermedades relacionadas con el cigarrillo.
En el diabético la nicotina afecta
los niveles de glucosa al producir vasoconstricción (reducción
del calibre) de los vasos sanguíneos y en consecuencia una
lenta absorción de la insulina desde el sitio de la inyección.
La nicotina también causa un incremento en la resistencia a la insulina,
la cual hace que su diabetes sea de difícil manejo.
Por otro lado, el riesgo de adquirir diabetes
tipo 2 es dos veces mayor en la persona fumadora, especialmente si es mujer.
Nosotros tenemos mucho interés para
que la población pediátrica y de adolescentes no adquiera
este hábito por todos los problemas que en el futuro presentarán.
Además, se dice que si un niño de 14 años empieza
a fumar puede inducir a otros adolescentes a comenzar a fumar
y eso sería igual a lo que sucede cuando el que tiene la tuberculosis
contagia a todos a su alrededor.
Fumadores pasivos
Otro problema que se presenta en los hogares
de padres fumadores es que sus hijos se convierten en fumadores pasivos
(ellos inhalan el humo del cigarrillo aunque no se lo fumen) y se
ha demostrado que los niños absorben la nicotina en su sistema sanguíneo
el doble de la rata de los fumadores pasivos adultos porque los pequeños
son mucho más sensibles. Los hijos de padres fumadores también
tienen un incremento en los niveles de nicotina y de cadmio en su torrente
sanguíneo.
En conclusión, ¡el diabético
no debe fumar! Con esto evitamos las complicaciones propias del tabaquismo
y a su vez lograremos que no tenga un descontrol metabólico de su
enfermedad.
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