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Vol 2 Nro 1 Pag 2
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Educación: piedra angular de la diabetología
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Educación Diabetológica hoy
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¿Cual es el nivel de su hemoglobina glucosilada
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Disfunción eréctil y Diabetes
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Organo de Difusión de la Federación Diabetológica Colombiana  * Volumen 2 * No 1 * Pág 2 *
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TEMA PRINCIPAL

Educación diabetológica, hoy 

Pablo Aschner, M.D.
Subdirector Científico de la Asociación Colombiana de Diabetes
Presidente de la Asociación Latinoamericana de Diabetes
Bogotá, D.C.

Educar es mucho más que simplemente brindar información sobre un tema, es preparar a alguien para que ejecute cierta función. La educación y el control adecuado de la diabetes evitan las complicaciones.

Estamos acostumbrados a pensar que “educar” es el acto de transmitir conocimientos por parte de un profesor a un alumno sobre un tema en el que se supone que el profesor es experto y el alumno es ignorante. Si esto fuera así de simple, el oficio del profesor tendería a acabarse en la medida en que proliferan medios de información como las revistas, los libros, la televisión, el VHS, los discos compactos, los DVD, la internet, etc.  Todos ellos nos brindan información sobre cualquier tema, a cualquier hora, y con una calidad excelente, aunque no siempre con la veracidad y exactitud que creemos! Valga la pena anotar aquí que cualquiera puede publicar su propia página web en la internet con información aparentemente científica sin que su contenido sea necesariamente revisado o aprobado por una entidad científica reconocida y seria.

Sin embargo “educar” es mucho más que simplemente brindar información sobre un tema. En términos generales se define como “preparar a alguien para cierta función, o para vivir en cierto ambiente, o de cierta manera”.

Desde el punto de vista constructivista que ahora predomina en el ámbito del aprendizaje, educar es ayudar a construir una nueva realidad. Por ejemplo en el caso de la diabetes se trata de construir valores importantes para el cuidado de la enfermedad, tales como el sentido de responsabilidad, de auto-observación, de honestidad consigo mismo, etcétera.

La función del educador es generar y observar la realización de pequeños cambios y apoyar nuevos logros. Pequeños cambios producen nuevas realidades en una forma circular. Por ejemplo las acciones logradas en la modificación de la dieta y el incremento de la actividad física generan la nueva realidad que significa tener un estilo de vida saludable. Cada paso dado en ese sentido debe ser apoyado por el educador y permite caminar con más confianza en sí mismo.

El objeto: evitar complicaciones
La diabetes es una enfermedad incurable pero controlable. Ya está plenamente demostrado por varios estudios clínicos muy sólidos que si la persona logra mantener por años unas metas adecuadas de control de su glucemia y de su hemoglobina glucosilada, su riesgo de desarrollar complicaciones graves como las de la retina o del riñón se puede reducir hasta en un 75%. 

Para que también se reduzca el riesgo de desarrollar un infarto o una trombosis, se deben alcanzar metas adecuadas de colesterol (incluyendo el “bueno” y el “malo”), triglicéridos, tensión arterial y peso. Llegar a un acuerdo sobre estas metas y sobre la frecuencia con la que se deben evaluar es uno de los primeros objetivos del proceso educativo. Para alcanzarlas, el médico y el educador solo pueden aportar ideas sobre cambios en el estilo de vida y medicamentos, pero la persona con diabetes es quien realmente puede lograrlo. Se requiere mucho más que conocerlas... La persona tiene que estar muy motivada y armarse de paciencia y perseverancia porque cambiar hábitos es muy difícil y lo es todavía más a medida que se avanza en edad! Pero los resultados son muy gratificantes!!

Del mismo modo, los estudios han demostrado que si las complicaciones crónicas de la diabetes se detectan tempranamente, es posible detenerlas y en algunos casos inclusive dar un paso atrás. Ya conocemos lo suficiente para recomendar algunos exámenes que deben realizarse periódicamente con el fin de detectar oportunamente esas complicaciones. Por ejemplo la medición anual de la microalbuminuria en orina puede decirnos si el riñón está comenzando a afectarse, y el examen del fondo del ojo o la fotografía de la retina pueden indicarnos si ya hay compromiso de este órgano. 

El examen frecuente de los pies es fundamental, incluyendo el estado de la circulación y de la sensibilidad. La posibilidad de tener un problema coronario puede pasar inadvertida en la persona con diabetes debido a que no siempre le duele el corazón cuando sufre isquemia (disminución transitoria del riego sanguíneo de las arterias del corazón) o se infarta. Por eso los adultos con diabetes deben hacerse periódicamente al menos un electrocardiograma pero con frecuencia es preferible una prueba de esfuerzo. La responsabilidad de estar evaluando estos aspectos debe ser compartida entre el médico y la persona con diabetes!

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Una persona educada no se deja convencer
Parte del proceso educativo consiste en adquirir conceptos sólidos y claros sobre los mecanismos que llevan a la diabetes y sus complicaciones y sobre las medidas más efectivas que se emplean para controlarla. Una persona educada no se deja convencer por rumores ni por curas milagrosas, y es capaz de distinguir entre lo que tiene evidencia y lo que no. Por ejemplo existen innumerables rumores sobre la insulina, incluyendo supuestos daños que puede causar y su poder adictivo. Pero la evidencia indica que la insulina humana que empleamos actualmente es tan buena como la que produce nuestro páncreas y cuando ya éste no la produce, aplicarla permite que la persona vuelva a controlar su diabetes e inclusive evita que algunos pacientes mueran prematuramente. 

La tarea educativa debe ser compartida. El que menos dispone de tiempo para hacerlo es el médico, pero la mayoría de sus conceptos e indicaciones son claves. El educador puede apoyar muchísimo ampliando, complementando y a veces inclusive “traduciendo” a un lenguaje comprensible lo que el médico recomienda. Generalmente tiene más tiempo para escuchar y apoyar a la persona con diabetes. Por eso el médico y el educador forman un equipo mínimo adecuado. En las Unidades o Centros de Diabetes se pueden encontrar médicos especializados y educadores con entrenamiento especial en algunos temas como nutrición, podología, etcétera. La persona con diabetes puede apoyarse en estos equipos, unidades o centros para su proceso educativo. Es conveniente que indague sobre los programas que ofrecen. 

Actualmente organismos internacionales como DOTA (Declaración de las Américas) han elaborado los estándares que debe reunir un buen programa educativo de acuerdo con el nivel de atención y muchos Centros están adaptándose a estos estándares. Algunos, como la Asociación Colombiana de Diabetes, con el aval de la Federación Diabetológica Colombiana, están ofreciendo también entrenamiento a profesionales de la salud para que se certifiquen como educadores en diabetes. 

Pero ningún programa funciona si no logra que la persona con diabetes progrese en el manejo de su enfermedad y mejore su perspectiva de salud y de vida. Por eso es fundamental que todo programa educativo tenga un sistema de evaluación a través de encuestas, valoraciones clínicas, etcétera. En este aspecto la colaboración de las personas con diabetes es fundamental. Su aporte, sus comentarios y sus sugerencias, son la clave para que el programa educativo se vaya perfeccionando y adaptando a las verdaderas necesidades de la comunidad diabética en cada localidad. De hecho, un buen programa educativo debe tener un comité asesor conformado por integrantes del equipo de salud, personas con diabetes y representantes de la comunidad con experiencia en diabetes.  Es la forma de alcanzar la excelencia!
 

 

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