|
Obituario
Gladys Helena Rey de Méndez...
Un viaje sin retorno
Por Hernando Méndez, MD
| Se cumplen ya once meses de la partida
de este mundo de Gladys Helena. Una gran soledad nos embarga a quienes
la conocimos y tuvimos el privilegio de contar alguna vez con su compañía.
Fue una mujer de grandes cualidades; se preocupó siempre por el
bienestar y la tranquilidad de quienes la rodeaban. Desde que se vinculó
a la Asociación Colombiana de Diabetes, puso siempre |
|
todo su empeño en el trabajo
que realizó dedicando especial interés a los niños
diabéticos y sus familias llegando a complementarse con todos ellos,
a entender su problemática y a ofrecer siempre su corazón,
dándoles alientos y fuerzas para continuar adelante.
Convencida de la importancia que tiene
la educación en el manejo de las personas con diabetes, dedicó
gran parte de su tiempo al diseño de estategias con el objetivo
de llegar a los usuarios de la Asociación mediante mensajes educativos
que hicieran más fácil para ellos la comprensión y
el manejo de la enfermedad. Utilizó muchas metodologías docentes:
seminarios, talleres y otras más en las que trasmitía a ellos
su voz de optimismo, sus conocimientos y su alegría por la vida
y la necesidad y el convencimiento que tenía sobre lo importante
de luchar por los ideales que cada uno se propone.
Una de las actividades que llamó
siempre su atención y a la cual le puso especial interés
fue el levar a cabo todos los años campamentos para los niños
diabéticos. Los resultados obtenidos le demostraron siempre que
era una actividad de apoyo al manejo de los niños de suma
importancia. Comentaba siempre al regreso la alegría que le
producía ver la felicidad de los niños, sus sonrisas, sus
juegos, su participación activa en todo lo programado. Se preocupaba
siempre porque los adolescentes también participaran y se empapaba
de su problemática para ofrecerles una mano amiga.
Apoyó también en forma incondicional
las actividades docentes dirigidas al personal de la salud, con el convencimiento
de la importancia que éstas tenían para el mejor pronóstico
de vida de los diabéticos en nuestro país.
Quienes acudían a ella, encontraban
siempre las palabras precisas, la calma que se había perdido, la
luz en el camino que parecía ya oscuro, la senda que nos mostraba
nuestro destino, la voz de aliento que hacia ver todo más fácil.
Quienes la rodeaban sentían su alegría y se contagiaban de
ella.
Como esposa y madre fue inmejorable. Entregó
todo de sí para construir un hogar donde reinaba el amor y la comprensión.
Gladys, te extrañamos cada día
más. Tu recuerdo y la obra que realizaste en tu corta permanencia
en este mundo quedarán siempre en nuestro corazón y en el
de todos los que te conocieron y los harán perdurables en el tiempo.
Recordaremos siempre tus enseñanzas, te recordaremos siempre a ti
y serás un motivo que tendremos para seguir viviendo.
Gladys: Gracias por todo
Nos ha dado duro tu partida y nos duelen
los sufrimientos que tuviste con tu enfermedad. Los que trabajamos contigo
queremos agradecerte todo lo que nos diste y enriqueciste. Dios te guarde
en su seno.
Asociación Colombiana de Diabetes
|