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COMPLICACIONES
Disfunción eréctil y diabetes
El diagnóstico oportuno de la diabetes y su control adecuado
pueden prevenir su aparición o progresión.
Por Iván Darío Escobar, MD
Presidente de la Federación Diabetológica Colombiana
Jefe de Consulta Externa de la Asociación Colombiana de Diabetes
Bogotá DC
¿Está preocupado porque le han dicho que la diabetes lo
volverá “impotente” tarde o temprano? ¿O porque ya ha tenido
problemas al respecto? Pues la verdad es que los diabéticos, sobre
todo los mal controlados, tienen más frecuentemente disfunción
eréctil que la población general. Para mejorar o prevenir
este tipo de problemas, debe consultar con su médico para que lo
oriente y lo trate de acuerdo con su condición particular.
Impotencia versus disfunción eréctil
Hasta hace pocos años, a los hombres que no lograban una adecuada
erección los llamaban “impotentes”, que era un término bastante
agresivo, ya que implicaba fracaso de todo el individuo y esto los afectaba
más sicológicamente. Por esto se ha cambiado al de “disfunción
eréctil” que presupone falla de la erección y no de la persona
como un todo.
La disfunción eréctil es la incapacidad permanente de
lograr y mantener una erección adecuada como para permitir un desempeño
sexual satisfactorio. Esta definición tiene varios componentes que
se deben analizar. Así:
- “incapacidad permanente” indica que la desmejoría en las erecciones
viene de varios días, meses o años atrás, lo que supone
que “fallas” ocasionales pueden ocurrir sin que esto sea indicativo de
disfunción eréctil.
- La disfunción eréctil en el diabético evoluciona
de manera gradual. Inicialmente se producen erecciones incompletas, puesto
que puede lograrlas pero no mantenerlas por mucho tiempo, por una disminución
en la rigidez del pene. En forma progresiva se van perdiendo las erecciones
espontáneas o inducidas por estímulos táctiles, visuales
o por fantasías sexuales y se pierden las erecciones matutinas,
hasta que en forma permanente no logra erecciones.
- Es importante considerar que la persona no pierde el deseo sexual
o libido y la disfunción aparece con cualquier pareja.
¿A quién afecta?
Después de los 40 años uno de cada dos hombres de la
población general experimentará disfunción eréctil.
La diabetes es responsable del 30% de éstas y las enfermedades vasculares
del 40% (siendo la diabetes el factor causal o subyacente más importante
de las enfermedades cardiovasculares).
Actualmente, más del 50% de los diabéticos experimentan
disfunción eréctil en los primeros 10 años de tener
la enfermedad y puede preceder a las demás complicaciones de la
diabetes. Digo “actualmente” porque si se hiciera prevención, o
detección precoz, o adecuado manejo de la diabetes de aquellos que
ya la tienen, esto podría mejorar.
La primera manifestación de la diabetes puede ser una disfunción
eréctil. Por esto, es necesario que a toda persona que tenga problemas
en la erección se le realice una glucemia.
Un inadecuado control de la diabetes, que se refleja en una hemoglogina
glucosilada (HbA1c) elevada, y la presencia de otras complicaciones diabéticas,
parecen estar relacionados con una mayor incidencia de la disfunción
eréctil.
¿Qué la causa?
La erección del pene en un fenómeno psiconeurovascular,
que requiere de un adecuado medio hormonal; o sea que para que ocurra una
erección se requiere integridad y normalidad de los sistemas
endocrino, nervioso y vascular, y de la esfera psicológica del individuo;
lo que las afecte, producirá disfunción eréctil. En
la tabla se describen estos componentes y cómo se afectan en el
diabético.
| Componentes
básicos de la erección del pene y cómo se afectan
en el diabético |
| Componente |
Descripción |
¿Cómo
se afecta en el diabético? |
| Psicológico |
Implica
varios aspectos: el deseo sexual; la creación de las fantasías
sexuales; un ambiente "tranquilo" y sin estrés para la relación;
las ideas previas que tiene el individuo sobre la diabetes y la disfunción
eréctil; la preocupación por"quedar mal" con la pareja; y
las circunstancias de vida actuales (estrés laboral, familiar, etc.),
entre otros |
El
oír demasiada información sobre la disfunción eréctil
puede originar miedo a padecerla; si sabe que tiene mayor riesgo de padecer
disfunción eréctil puede que espere que le ocurra.
Las otras circunstancias
son iguales que para el no diabético. |
| Vascular |
La
erección en último término se produce por el llenado
con sangre de los cuerpos cavernosos del pene. Se requiere por tanto de
la permeabilidad de las arterias que nutren al pene y de la integridad
y permeabilidad de los cuerpos cavernosos.
La liberación de óxido
nítrico y de otros sustancias vasodilatadoras elaboradas en el endotelio
(membrana que recubre el interior de los vasos sanguíneos) y en
las terminaciones nerviosas producen relajación del músculo
liso de los sinusoides de los cuerpos cavernosos. |
El
daño del endotelio y cierta fibrosis de los cuerpos cavernosos son
fenómenos comunes en el diabético mal controlado que no permiten
la relajación del músculo liso de los cuerpos cavernosos
y por tanto no se ingurgitan de sangre. Igualmente, la ateroesclerosis
u obstrucción de las arterias que irrigan con sangre al pene, en
más común en el diabético. |
| Neurológico |
Los
órganos de los sentidos recogen los estímulos sexuales que
son luego elaborados en el cerebro. Desde allí luego se transmite
el mensaje de la erección: bien se dice que el primer órgano
de la erección es el cerebro.
El sistema parasimpático
favorece la erección y el simpático lo inverso. |
La
neuropatía periférica sensitiva puede disminuir la sensibilidad
y los mensajes de los órganos de los sentidos hacia el cerebro;
la neuropatía autonómica afecta la liberación del
óxido nítrico y de otros vasodilatadores a nivel de los cuerpos
cavernosos. El exceso de catecolaminas liberadas durante cualquier estrés
lleva a una erección deficiente. |
| Endocrino |
Aquí
son importantes las siguientes hormonas: testosterona, prolactina y las
tiroideas T4 y T3. |
No
hay alteraciones propias de la diabetes sobre estas hormonas. |
Aunque el diabético puede ser afectado por cualquiera de
los factores etiológicos de la disfunción eréctil,
las principales causas son la neuropática (daño de los nervios
periféricos, por lo que no llega el mensaje cerebral de la erección)
y la vascular, ésta última dada por disfunción del
endotelio (lo que no permite la adecuada liberación de sustancias
vasodilatadoras) y ateroesclerosis. Otros factores agravantes a tener en
cuenta en ellos son la edad (la diabetes es más frecuente en ancianos),
el consumo de medicamentos asociados a disfunción eréctil
(ciertos antihipertensivos, amitriptilina, etc.), la hipertensión
arterial y el mal control glucémico.
Atención a la persona con diabetes
Es importante que la persona diabética consulte sobre su problema
de disfunción eréctil, ojalá en forma temprana, antes
de que se deteriore su relación de pareja. Como ejemplo, se presenta
el modelo de atención médica de la Asociación Colombiana
de Diabetes:
-
En primera instancia el paciente mientras espera la consulta de diabetología
responde un cuestionario de 5 preguntas “inventario de salud sexual masculina”
el cual es luego revisado por el médico. Si el puntaje es bajo éste
lo remitirá a la consulta de disfunción eréctil de
la institución.
-
En la consulta de disfunción eréctil se realiza una evaluación
clínica y sexual lo más completa posible para determinar
qué otros factores distintos a la diabetes están influyendo
en la disfunción eréctil. Igualmente se explora la situación
actual con la pareja y la repercusión que ha tenido la disfunción
eréctil en la relación. Los exámenes de laboratorio
mínimos solicitados incluyen glicemia y hemoglobina glucosilada
(para ver el control de la diabetes), colesterol, triglicéridos
y HDL, creatinina, análisis de orina, antígeno prostático
específico (si es mayor de 45 años), testosterona libre,
prolactina y TSH. Igualmente se solicita electrocardiograma.
-
Inmediatamente después de esta primera consulta pasa a evaluación
por psicología. Se parte de la base que diversos problemas psicológicos
conducen a disfunción eréctil pero que, a la inversa, la
disfunción eréctil produce con frecuencia trastornos psicológicos
en el individuo (sobre todo depresión y/o ansiedad) y conflictos
con la pareja.
-
Detectada las posibles causas de la disfunción eréctil se
pasa al tratamiento. Primero, se intenta corregir aquellos factores de
riesgo modificables; por ejemplo, mejorar el control glucémico,
lipídico y de la presión arterial, bajar de peso, dejar de
fumar, etc. Además se realizan los tratamientos requeridos si se
detectan problemas endocrinos. Igualmente, en esta primera fase de tratamiento
la psicóloga trabaja los trastornos individuales o de pareja que
haya detectado en su evaluación.
Dado que la disfunción eréctil en el diabético es
generalmente más severa, se inicia tratamiento farmacológico
en forma temprana. El sildenafil es la primera opción. Estudios
realizados por Pfizer han demostrado que hasta el 57% de los pacientes
diabéticos logran mejoría de las erecciones con este medicamento.
Su acción es incrementar los niveles de óxido nítrico,
lo que a su vez relaja las células de músculo liso de las
arterias del pene y de los sinusoides de los cuerpos cavernosos y, por
lo tanto, se llenan con más sangre para lograr la erección.
La fentolamina, la yohimbina, la apomorfina y la trazodona son otras opciones
de tratamiento en “tabletas”.
Si el paciente no logra mejorar con medicamentos orales se pasa a inyecciones
intracavernosas. En ocasiones las utilizamos desde un comienzo, sobre todo
en disfunción eréctil severa y de larga evolución
o en pacientes a quienes se les contraindica el sildenafil (enfermos coronarios
tomando vasodilatadores). El medicamento utilizado por nosotros es el alprostadil.
La primera aplicación se realiza en el consultorio ya que nos sirve
para enseñarle al paciente la forma de utilizarla. Otras opciones
de inyecciones intracavernosas son la papaverina, la fentolamina, y mezclas
de éstas.
Otras formas de tratamiento como son los dispositivos de vacío
y la terapia intrauretral (con alprostadil) aún no las tenemos en
nuestro medio. La cirugía vascular, cuando existe obstrucción
arterial, y las prótesis peneanas tienen sus indicaciones especiales
y algunos pocos pacientes requerirán de ellas.
Se hace interconsulta con urología cuando detectamos problemas
de próstata o de pene u otros que ameriten su valoración.
Como punto final, es pertinente señalar que la persona diabética
debe hablar sin pena sobre este problema con su médico y no dejar
avanzar las cosas hasta el punto que estén deterioradas las relaciones
con la pareja. Igualmente, el médico debe conversar con su paciente
sobre el tema y tratar de colaborarle en lo que más pueda. Con esto
le mejoramos su calidad de vida.
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