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VIVENCIAS
Angela Jaramillo, acepta
el reto
Tomar como rutina el autocontrol le
ha ayudado a cuidar su enfermedad. Aceptar la diabetes fue trascendental
para garantizar un manejo adecuado.
Por Ana Beatriz Rossi, MD
Médico y Periodista
Bogotá D.C.
Ahora se sabe que obtener información
suelta acerca de la enfermedad no sirve sino que se impone la educación
y el automonitoreo para garantizar que la diabetes se controle y no se
llegue a ninguna complicación en el transcurso de la vida. Hay actitudes
que no pierden vigencia y que son aplicables a cualquier persona que tenga
la enfermedad. Como ejemplo de esto, para esta edición Angela Jaramillo
contestó algunas preguntas concretas a Diabetes, Control &
Prevención, porque las personas con diabetes también
tienen su espacio aquí.
“Después de 38 años de vivir
con diabetes he hecho todo lo que he querido sin ninguna restricción
¿Cuál es el secreto? Calmada eficiencia y sosegada vigilancia.
Esto ¿Qué significa? Primero la persona debe enterarse muy
bien de todo lo relacionado con la enfermedad y después conocerse
a sí mismo perfectamente.
“Uno debe saber cómo reacciona su
organismo ante diferentes alimentos, y frente al ejercicio; debe estar
pendiente de cualquier señal de alarma, de movimientos anormales;
en fin, estar atento para detectar cualquier mínimo cambio, porque
éste puede ser premonitorio de una hipoglucemia o, porque no, de
niveles altos de azúcar en la sangre”.
Angela nunca ha querido que la gente conozca
abiertamente que es diabética porque le molesta que la traten diferente
al resto de las personas; esa fue su experiencia cuando niña. Afortunadamente
siempre ha tenido el apoyo de su familia que le ha permitido mantenerse
bien controlada.
¿Qué ha aprendido de la
diabetes que se pueda aplicar a la vida?
La diabetes me ha enseñado a ser
fuerte, disciplinada, a tener voluntad, madurez y mucha paciencia. Desde
que uno tome el control como si fuera la rutina de bañarse los dientes,
vestirse o peinarse, nunca se tendrá el temor de una complicación
a corto o a largo plazo.
¿Qué impacto ha tenido
la enfermedad en su vida?
Lo mejor que hay para garantizar el autocontrol
es aceptar la enfermedad. Al principio cuando uno se entera, llora, se
desespera y niega rotundamente su condición. Después viene
la
indiferencia; para entonces, ni le va ni le viene. A continuación
sigue la agresividad, depresión; y finalmente, no hay remedio,
uno acepta que es diabético. Aquí me encuentro y me siento
muy bien.
¿Qué piensa de la
aplicación de la insulina?
Nunca he dejado de aplicármela.
Sé que debo hacerlo y soy conciente de que no tendré vacaciones
al respecto.
Después de 38 años con
la enfermedad, ¿cómo está ahora?
Ahora me encuentro muy bien porque no
se me ha detectado ninguna complicación de la diabetes. Además
ahora estoy muy motivada porque siento que estoy haciendo algo positivo
por otras personas con diabetes. Uno de mis logros ha sido el de
organizar un coro con un grupo de niños diabéticos de la
Asociación Colombiana de Diabetes que nos ha servido de terapia
psicológica. Me gustan mucho los niños y gozo al ver que
un sueño se me hizo realidad.
¿Ha tenido episodios difíciles
en el trascurso de su enfermedad?
Si. No todo ha sido color de rosa. Cuando
estaba próxima a casarme, mi futuro esposo me decía que lo
que más le gustaba era mi dulzura...Entonces yo le decía:
´Soy tan dulce... mucho más de lo que tú te imaginas´.
Y al poco tiempo me decidí y le conté. No le importó
y finalmente nos casamos.
¿Le cuestan trabajo las restricciones
en la alimentación?
Afortunadamente no me gustan los dulces
ni los helados. Pero las tortas son mi delirio. Cuando estaba pequeña
hacía atracones a la despensa de la abuela y robaba todo lo que
me gustaba, sobretodo las galletas.
Con el tiempo aprendí a tomarme
el café y los jugos sin dulce para no dañarles el sabor y
disfruto paso a paso consumiendo esas bebidas.
¿Qué consejo le daría
a un niño recién diagnosticado?
A los padres les diría que le dieran
libertad, pero con responsabilidad, y al niño, que viva tranquilo
y que aprenda a conocerse. Algo importante que sirve de apoyo es leer libros
que estimulen el ser humano y su espiritualidad, sin fanatismos. El objetivo
es evitar los prejuicios y tomar la enfermedad con calma y su control como
una rutina.
¿A qué atribuye que hubiera
llevado una vida normal?
Primero pienso que fue la manera como
mi madre manejó la situación desde un principio. En mi casa
a todos nos trataron igual. Yo nunca sentí actitudes diferentes
conmigo.
Quien creyera, pero en estos momentos de
mi vida pienso que la diabetes me ha proporcionado los mejores momentos
de mi existencia. Me ha cambiado la concepción de la vida, lo malo
se ha hecho bueno y ahora vivo feliz, dijo a Diabetes, Control &
Prevención antes de finalizar la charla.
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