EDITORIAL:
LA TERAPIA CON
INSULINA:
¿EL COMIENZO
O EL FINAL?
"Pero Doctor, ¿me va a ordenar
insulina?".
Generalmente estas son las palabras del
aterrorizado paciente diabético cuando el médico le plantea
la necesidad de usar insulina para obtener el control metabólico
adecuado que las medicaciones orales no logran en un momento determinado
durante la evolución de la enfermedad.
Y es que ese paciente ha escuchado en innumerables
ocasiones de parte de vecinos, conocidos, amigos, y aún de algunos
médicos, que la insulina es el "comienzo del final", que el inicio
de la misma es sinónimo de complicaciones graves como ceguera, amputaciones,
daño renal, etcétera.
Desafortunadamente para el común
de las personas es más fácil relacionar las complicaciones
de la diabetes con la terapia insulínica, que con la misma enfermedad,
y es este profundo desconocimiento de la realidad lo que produce ese rotundo
rechazo a la terapia con insulina.
Hasta el momento no se ha demostrado que
el uso de insulina tenga efectos dañinos para el organismo. En cambio,
los pacientes tratados con insulina son los que en mayor porcentaje logran
cumplir las metas de buen control de la glucemia, en comparación
con los que están recibiendo medicamentos orales, y es bien sabido
que ese mejor control redunda en menos complicaciones, como lo son el daño
neuropático, retiniano, renal, cardiovascular, etcétera.
Ya la insulina no debe ser considerada
como el medicamento para la "etapa final" de la enfermedad, sino como la
mejor opción para lograr un mejor control metabólico en el
paciente que a pesar del cumplimiento de las medidas no farmacológicas(dieta
y ejercicio) y el uso de medicamentos orales adecuados, no logra un control
aceptable, independientemente del tiempo de evolución de la diabetes.
El futuro de la terapia con insulina es
prometedor. Ya se encuentra disponible en Estados Unidos un análogo
de insulina (insulina "sintética") con un efecto prolongado que
permite su uso solo una vez al día. Es posible que esté disponible
en Colombia antes de un año.
La tan esperada insulina inhalada se encuentra
en fases avanzadas de investigación, y los resultados de los estudios
preliminares han mostrado una eficacia y seguridad muy buenas. Con esta
insulina por fin los pacientes diabéticos evitarían las odiosas
inyecciones, pero es poco probable que la tengamos en nuestro medio antes
del 2006.
En definitiva, la insulina es una herramienta
muy útil en nuestro armamentario terapéutico contra la diabetes,
y cada vez es más frecuente y más temprana la necesidad de
usarla en el transcurso de la enfermedad.
Harold H. García Touchie, MD
Internista- endocrinólogo |