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TEMA PRINCIPAL
El
14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes
Tus ojos y la
diabetes: contrólate para que no pierdas la vista
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La retinopatía
diabética es la primera causa de ceguera en los adultos.
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Las cataratas
son más frecuentes en los diabéticos.
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Existen
tratamientos que evitan la progresión de la enfermedad hacia la
ceguera.
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Una detección
temprana de la diabetes, un control adecuado de la enfermedad y de la hipertensión
arterial pueden prevenir la aparición de la retinopatía diabética.
Muchas
personas con diabetes temen las complicaciones visuales asociadas con la
diabetes por encima de ninguna otra. Esto no sorprende dado el impacto
personal y social de la ceguera. Para que se entienda qué sucede
con los ojos en la diabetes se explicará primero el funcionamiento
del ojo y luego la forma de cómo se afecta.
| La
enfermedad del ojo, o retinopatía, es la principal causa de ceguera
y deficiencias visuales entre los adultos de las sociedades desarrolladas.
Aproximadamente el 2% de todas las personas que han tenido diabetes durante
15 años se quedan ciegas, mientras que un 10% desarrollan
graves deficiencias visuales. |
¿Cómo
funciona el ojo?
El
ojo funciona como una cámara fotográfica. Las cosas que vemos
reflejan luz con diferentes intensidades (que indican los colores).La luz
entra a través de la córnea, pasa a través
de la pupila (o “niña” de los ojos), y avanza a través
del cristalino o lente, que finalmente enfoca los rayos de luz y
produce imágenes claras y definidas sobre la retina, que
se encuentra en la parte posterior del ojo. La retina funciona como la
película de la cámara fotográfica. La luz es captada
por unas células especiales de la retina y la información
(la “foto”) es enviada al cerebro a través del nervio
óptico que sale de la parte posterior del ojo.
Las
complicaciones oculares asociadas con la diabetes
Son
comunes las complicaciones del ojo asociadas con la diabetes. Si no se
tratan a tiempo pueden terminar en marcado deterioro de la visión
y finalmente en ceguera.
Los
principales problemas oculares asociados con la diabetes son:
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Retinopatía
diabética
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Edema
macular
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Cataratas
El
patrón de la retinopatía que desarrollan las personas con
diabetes es exclusivo de esta enfermedad. Las cataratas se dan también
en personas sin diabetes pero son mucho más comunes si la diabetes
está presente.
Es
difícil detectar una enfermedad ocular, ya que los síntomas
no siempre son obvios para el paciente hasta que se hallan muy avanzados.
Sin embargo, todos son tratables si se detectan en una etapa temprana y
la mayoría tiene la posibilidad de prevenirse.
| Actúe
antes de notar algún problema. Revise sus ojos con regularidad.
De este modo puede ayudar a prevenir el desarrollo de problemas oculares. |
Retinopatía
diabética
Tanto
la diabetes tipo 1 como la tipo 2 pueden producir lesiones en los pequeños
vasos sanguíneos que suministran sangre a la retina. Los pequeños
vasos sanguíneos de la retina pueden sufrir lesiones producidas
por el alto nivel de azúcar en la sangre y la hipertensión
arterial. Cuando estos vasos sanguíneos se lesionan pueden
formarse pequeñas dilataciones en sus paredes (microaneurismas).
Éstas pueden explotar y derramar sangre en la retina. Los vasos
sanguíneos dañados pueden también sangrar o derramar
fluidos, lo que provoca la inflamación de la retina y el depósito
de materiales transportados por la sangre. Estos depósitos se conocen
como exudados duros. En este punto la persona tal vez ignora completamente
que tiene retinopatía y podría no tener ningún deterioro
perceptible de la visión. Esta etapa se conoce como retinopatía
no proliferativa o retinopatía de fondo (background).
En
una etapa más avanzada de la complicación, denominada retinopatía
proliferativa, la retina intenta formar nuevos vasos sanguíneos
para reemplazar los dañados con el fin de obtener el oxígeno
y la nutrición que necesita para funcionar adecuadamente. Sin embargo,
estos nuevos vasos sanguíneos son muy débiles y tienen incluso
más probabilidades de sangrar o derramar fluido sobre la superficie
de la retina sin previo aviso. Pueden sangrar hacia la parte del
ojo denominada cuerpo vítreo (ésta es la sustancia que se
aloja en la cavidad posterior del ojo). Si esto sucede, la visión
puede deteriorarse gravemente.
Si
se desarrolla tejido cicatrizado como respuesta al crecimiento de nuevos
vasos sanguíneos y del consiguiente sangrado, se puede producir
un desprendimiento de la retina, que desembocará en ceguera.
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La retinopatía
diabética no proliferativa es la forma más común de
lesión de los vasos sanguíneos del ojo. Representa aproximadamente
un 80% de todos los casos.
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Aunque
la retinopatía diabética no proliferativa raramente provoca
una ceguera total, de un 5 a un 20% de los pacientes se queda técnicamente
ciego en un período de cinco años. Esto sucede porque la
retina se inflama y no se trata, y porque las lesiones de los vasos sanguíneos
se extienden.
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Casi una
de cada cinco personas con diabetes tipo 2 tiene un grado importante de
retinopatía cuando se le diagnostica diabetes.
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El embarazo
puede acelerar el desarrollo de retinopatías. Las mujeres con diabetes
requieren exámenes oculares periódicos.
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Continua
en la pagina 4
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