| Insulina:
¿cómo y cuándo usarla?
Por William Kattah
Presidente de la Federación
Diabetológica Colombiana
Jefe de Endocrinología,
Fundación Santa Fe
Bogotá, DC
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La tecnología
actual cuenta con nuevas formas de aplicación de la insulina y ha
desarrollado moléculas similares con diferente perfil de absorción
y acción.
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El rumbo del tratamiento
de la diabetes ha cambiado radicalmente porque ahora todos nuestros esfuerzos
están dirigidos a educar a la persona para prevenir las complicaciones
propias de un mal control de la enfermedad. Necesitamos que las personas
con diabetes aprendan todo acerca de la enfermedad para que entiendan perfectamente
el fundamento de su tratamiento y así tomen las riendas de su vida
y obtengan como beneficio una óptima calidad de vida.
A través de éste
medio queremos trasmitir a ustedes nuestros conocimientos y resaltar la
importancia que tiene la insulina en el tratamiento de la diabetes. En
el volumen 3 número 2 de Diabetes,
Control & Prevención iniciamos el tema hablando de la
historia de la insulina, tipos y mecanismos de secreción y acción.
En éste número hablaremos de qué personas necesitan
aplicarse la insulina, cuáles son las vías de administración
de la hormona, qué factores influyen en la absorción de la
hormona, cómo conservarla y qué sistemas existen para administrar
la insulina.
Este es apenas un abrebocas
del tema le sugerimos que solicite a su médico toda la información
posible hasta que entienda porqué debe usar la insulina y qué
beneficios obtendrá si se la aplica tal como su médico se
la prescribe.
¿Cuándo
usar la insulina?
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Las personas con diabetes tipo
1 tienen que aplicarse insulina siempre porque es indispensable para vivir.
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Debe aplicarse insulina a personas
que esten en descompensación aguda como por ejemplo en el estado
hiperglucémico (elevación de los niveles de glucosa en la
sangre) ya sea por coma hiperosmolar o cetoacidótico u otro tipo
de descompensación grave.
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En las personas que son tratadas
con dieta y/o antidiabéticos orales se debe usar en forma transitoria
en situaciones especiales como en cirugía, traumatismos e infecciones.
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Cuando las personas con diabetes
tipo 2 no consiguen lograr las metas de control óptimo a pesar
de llevar un buen tratamiento.
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En algunos casos en los que
la persona con diabetes sufra alguna alteración renal o hepática
y tenga contraindicados los antidiabéticos orales.
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En mujeres con diabetes gestacional
que no se controlan con dieta y en la mayoría de las diabéticas
previamente conocidas que se embarazan.
¿Cuáles
son las vías de administración?
Las insulinas se pueden administrar
a través de diferentes vías como son la subcutánea,
la intravenosa, la intramuscular, la intraperitoneal, la inhalada
y la oral.
La vía subcutánea
es la más utilizada debido a la buena capacidad de absorción
que posee la insulina en la grasa subcutánea. Todas las insulinas
se pueden administrar por esta vía excepto la insulina inhalada.
Otra forma de administración
de la insulina es por la vía intravenosa que se usa en casos especiales
cuando la persona se encuentra en alto grado de descompensación
de su diabetes y se necesita obtener una respuesta rápida. La insulina
cristalina y el humalog son las indicadas cuando se utilice esta ruta.
La vía intraperitoneal
se usa cuando se administra insulina en preparados de diálisis peritoneal
o cuando se coloca en personas con bombas de infusión continua intraperitoneal
aprovechando la capacidad absortiva que tiene el peritoneo. La insulina
cristalina está indicada en estos casos.
La aplicación vía
intramuscular se emplea solo en algunos casos para corregir los estados
de descompensación aguda especialmente en las personas que tienen
muy poca cantidad de tejido adiposo. La insulina cristalina sería
la indicada.
Una forma de administración
novedosa que ya existe en algunos países y se calcula que a Colombia
llegue para el 2005 es la insulina inhalada. Esta modalidad de administración
de la hormona está indicada en personas que tengan temor a las inyecciones
y reemplaza especialmente las dosis preprandiales que buscan una acción
rápida. Su eficacia y seguridad ha sido demostrada.
Por último tenemos
la vía oral; obviando los problemas de absorción por
la degradación que producen las enzimas digestivas, sería
la vía ideal para la administración de insulina ya que permitiría
la presencia de esta hormona en la vena porta como normalmente sucede con
la secreción de insulina en el páncreas. En la actualidad
se está trabajando para obtener una insulina que supere los problemas
que mencionamos anteriormente.
Zonas
de aplicación  |