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Por:
Claudia Patricia Mejía
Nutricionista
dietista, Clínica de diabetes
Fundación
Santa Fe de Bogotá.
En los últimos años hemos observado en los supermercados diferentes
presentaciones de un solo alimento, variedad que en ocasiones nos confunde a
la hora de decidir cuál comprar. Encontramos alimentos etiquetados como bajos
en grasa, colesterol, azúcar, sodio, calorías, cero colesterol, libres de
grasa, sin azúcar, dietéticos y “light”.
Para
entender mejor el concepto de “alimentos
light” vamos a definir cada una de las palabras por separado:
Alimentos: Productos naturales o procesados que aportan
nutrientes que el organismo necesita para
mantener la salud y la vida.
Light: Término en inglés que significa ligero o
liviano.
Podemos
así definir “Alimentos Light” como
aquellos productos naturales o
procesados que tienen aportes de uno o varios nutrientes (sodio,
carbohidratos, grasas o calorías totales) más bajos
que el producto no light.
Esto significa que no son libres de calorías y que, por lo tanto,
consumirlos frecuentemente no ayudan por si sólo a la reducción de peso pero
incluirlo dentro de un adecuado plan de alimentación, que no sobrepase las
necesidades calóricas que requiere una persona en un día, puede ayudar a
conseguir la anhelada disminución de peso, que hoy buscan muchas personas.
La
moda del consumo de una alimentación light, con la intención de bajar de
peso, cada día toma más fuerza porque ahora reconocemos a la obesidad como
una enfermedad y no simplemente como un problema estético. Muchos estudios
desde hace varios años han demostrado que a cualquier edad, el exceso de peso
puede desencadenar complicaciones
tales como hipertensión, enfermedades del corazón, enfermedades óseas,
algunos tipos de cáncer y, por supuesto, diabetes.
En
el tratamiento de la diabetes la alimentación es un pilar muy importante ya
que ayuda no solo a evitar hiperglucemias (niveles elevados de azúcar en la
sangre) e hipoglucemias (niveles bajos de azúcar en la sangre), sino que
contribuye al control de peso.
Por esta
razón, la alimentación de la persona que tiene diabetes, y en especial
de la que presenta
diabetes tipo 2, debe ser, si la podemos llamar así,
“light”. Esto no significa que necesariamente sea con muy pocos
alimentos o comidas; por el contrario, que sea variada, agradable y con
alimentos que la misma naturaleza se encarga de hacerlos light como son
las frutas enteras y las verduras; además,
con alimentos
modificados por la industria como lácteos descremados y sin azúcar, carnes
magras, productos de panadería ricos en fibra, bajos en grasa y sin azúcares,
mermeladas, productos de confitería, refrescos, gaseosas y gelatinas dietéticas,
entre otros.
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